Ricardo Fernández 09-09-11

La incontinecia fílmica de Takashi Miike -se le atribuyen más de setenta películas en las últimas dos décadas- tiene una nueva entrega. En esta ocasión, y a pesar de su fama de transgresor y de enfant terrible, su película tiene un toque más clásico y más alejado de la serie B de lo que nos tiene acostumbrados. Aunque no olvida su habituales dosis de horror, violencia y ese curioso sentido del humor suyo. Este toque personal es, además, lo que convierte a la película en algo notable.
Es un film clásico porque recupera el espíritu de esas películas de samurais que tanto tienen en común con los westerns (es el momento de recordar que los Siete Magníficos es una adaptación de Los siete samurais de Kurosawa). Trece hombres reclutados para una misión imposible, asesinar a un poderoso y cruel noble que tiene atemorizada a la población y que viaja protegido por un numeroso ejército. Trece maestros del arco y la espada, que bien podrían ser pistoleros en un remake norteamericano. Durante la mitad de la película Takashi Miike presenta la historia, dibuja los personajes y sus motivaciones con solemnidad y nos adentra en los preparativos para la gran batalla. La segunda mitad de la película es, precisamente, la gran batalla. Algún minuto menos de pelea no hubiera importado, pero los que hay son un derroche de imaginación y buenas coreografías aliñados con el personal estilo de Miike.

13 Asesinos es más que una gran batalla. Hay reflexiones sobre el honor, el poder, la venganza o el deseo de violencia; pero al final lo que marca la película es la gozosa pelea final, que hará las delicias de todos los amantes del género. Una película altamente recomendable.
http://13assassins.jp/main.html
El fin de semana, de Bernhard Schlink
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