Ricardo Fernández 09-09-11

Las películas tramposas son un género en si mismo. Desde El golpe a El sexto sentido pasando por Los Otros o The Game hay multitud de películas que te hacen creer que estás viendo una cosa, cuando en realidad ves otra.
En El perfecto anfitrión no es que haya una trampa, un momento, que te modifique la percepción de lo que estás viendo, es que hay muchísimas trampas; y esa es su mayor virtud, y también su mayor lastre. Los innumerables giros, sorpresas y zarandeos del guión aniquilan cualquier atisbo de credibilidad de la película, pero también le otorgan un ritmo endiablado y al espectador le invade la necesidad, casi una adicción, de vivir otro giro. Cómo un viaje en una montaña rusa.

Quizá el final sea algo forzado, quizá alguna escena se sostenga por los pelos, quizá Nick Tommay - director y guionista- alargue demasiado la trama; pero lo que es seguro es que de la mano de un estupendo David Hyde Pierce -este actor es mucho más que un secundario cómico- el espectador va a vivir una perfecta velada de intriga, suspense, humor negro y tensión psicológica. Una exquisita velada, como no se puede esperar de un perfecto anfitrión.
http://theperfecthostmovie.com/
El fin de semana, de Bernhard Schlink
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